jueves, 16 de junio de 2011

Sueños

Existe un mundo donde todo es posible, donde la mayor locura puede hacerse realidad, donde la miseria mundana queda en la puerta, donde todo estça al alcance de la mano, ahçi, para nosotros, para conquistarlo.
Luce simil mundo real, auqnue cualquier parroquiano que se presente sin alteraciones psiquicas severas, puede notar que no es el fiel reflejo del correr de las horas actuales. Este mundo no pide permiso para instalarse a descansar en nuestro colchón, ni para tomar mate, es más, pone a calentar la pava, cambia la yerba y se ceba unos amargos. Logicamente, los sueños están ahí para llevarnos a un paisaje parecido, donde anda es igual, en el cual, podemos marcar ese gol de nuestras vidas, sacar a bailar a la más linda, definir una guerra o calzarnos la capa de superheroe por unos instantes. Este estado llega luego de bajar la persiana, por un rato o por largas horas, y lamentablemente, no tiene frecuencia, como para intentar revisarla y evitar que dejemos pasar el tren.
Sin embargo, el sueño llega en cualquier momento, es díficil negarle la entrada y rechazar la invitación. Los sueños son eso inexplicable en donde resolvemos la ecuación, logramos el cometido, y siempre estarán ahí, agazapados, esperando porque los invitemos a una nueva ronda.
Los sueños están ahí para plasmarlos, para vivirlos. Espero que cuando llegue el divino momento, no me encuentren dormido.

martes, 14 de junio de 2011

No me vendan más

No lo necesito. No lo quiero. No lo soporto. Puedo jurar y perjurar que estoy cansado, agotado, perdido. ¿por qué? ¿Por qué todo lo que nos rodea está sujeto a ser mercancía, a tener valor nominal?
Hay millones de experiencias que el más poderoso y millonario amo de mundo jamás pueda vivir, justamente por ese enroque brutal que genera en la personalidad humana el hecho de poseer. No soy un autista, entiendo la necesidad del dinero como valor de cambio para la subsistencia humana y también su valor simbólica para apreciar (o depreciar) cada instrumento, objeto, cosa que nos rodee. Finalmente, han conseguido ir a por todo. Tiene precio una sonrisa, una caricia, un beso, una imagen, una idea, una canción, una creencia, un amor, un color, todo. Y todos, queramos o no, nos metimos a dar vueltas en esta infernal calesita que no deja de girar, por el miedo estúpido de no pertenecer, de no llegar, de no lograr el status de vida auto-imponible que debemos conseguir, a lo que estamos predestinados desde nuestro génesis.
Lamento. Lamento ser parte de este maldito engranaje, que se come lo bello, lo hermoso, que distorsiona el faro, que corre el norte, que nos desvia el camino. ¿Estará en nosotros la solución? ¿Seremos capaces de detener la maquinaría para pensar una solución más saludable, una conexión más positiva, un final menos enfermizo? Aún así, aunque el tiempo en espera sea, como dicen, dinero; y que mientras interactuemos con nuestro intelecto nos perdamos la maravillosa posibilidad de ganar algunos centavos por sobre la media, que nos separarán de esa horrible mediocridad. Acaso la contemplación es valuable. El cielo, el mar, las estrellas, ¿tienen precio?

Si podés creer

Si podés creer que soy tan solo una ficción mal resuelta, con ese puto mensaje final, ese que te deja dando vueltas, tratando de encontrarle una significación, te equivocás. Soy mucho más que eso y también mucho más. Vivo en un mundo de realidades robadas y mentiras inventadas que me sirven de espaldarazo para no dejarme caer, aunque me regocije, de tanto en tanto, la miseria del barro, los errores mundanos, el dolor.
Puedo ser todo eso que intentas que sea, como también el cúmulo de fracasos indescriptibles, que sonríen a tu encuentro. Puedo ser todo, pero un todo contextualizado, desesperado por romper los moldes establecidos, los pactos preexistentes.
Seguramente, el problema estuvo en que nunca pudiste creer ver, tenerme en cuenta, firmar el recibo. Nunca aceptaste el hecho de que no pueda llenar los casilleros, de que no alcance el histérico status, ni el tiempo para tomarme en serio. En esa falla, estaba mi verdad.