martes, 14 de junio de 2011

Si podés creer

Si podés creer que soy tan solo una ficción mal resuelta, con ese puto mensaje final, ese que te deja dando vueltas, tratando de encontrarle una significación, te equivocás. Soy mucho más que eso y también mucho más. Vivo en un mundo de realidades robadas y mentiras inventadas que me sirven de espaldarazo para no dejarme caer, aunque me regocije, de tanto en tanto, la miseria del barro, los errores mundanos, el dolor.
Puedo ser todo eso que intentas que sea, como también el cúmulo de fracasos indescriptibles, que sonríen a tu encuentro. Puedo ser todo, pero un todo contextualizado, desesperado por romper los moldes establecidos, los pactos preexistentes.
Seguramente, el problema estuvo en que nunca pudiste creer ver, tenerme en cuenta, firmar el recibo. Nunca aceptaste el hecho de que no pueda llenar los casilleros, de que no alcance el histérico status, ni el tiempo para tomarme en serio. En esa falla, estaba mi verdad. 

viernes, 3 de junio de 2011

Cuestión de tiempos

En la materia en la cual me toca escribir hoy, me autoproclamo como un incansable peleador, con éxito esporádico, aunque, slavo honrosas excepciones, todos pertenecemos a dicho grupo (gigantesco, para dar más percisiones), Parece que todo es cuestión de situaciones, momentos indicados o erroneos; tiempos, para ser breve. En muchas oportunidades nos cuesta encontrar a ese alguien que cambie de raíz la percepción de nuestros días, y de tanto en tanto, cuando lo conseguimos o creemos haberlo logrado, ingresan al partido algunos factores, no muy amistosos, a los cuales (a la fuerza) debemos hacerle lugar. Tal vez no sea cuestión de compatibilidad, ni tampoco de empatía, sino, como alguna vez me dijeron, se trata de estar viviendo desde distintos paisajes, distintas realidades. Como la búsqueda insistente puede volverse monótona, aburrida y hasta desesperada, una buena opción (y muy valedera) es darle a estas cuestiones el debido lugar e interés en nuestras vidas. Parece ser que todo está circunscripto a estados, minutos, y podemos quedar indefensos ante esto. Otra buena filosofía es no desfallecer ante el error y dejar que el reloj de arena, poco a poco, ubique las cosas en su lugar. Las situaciones se suceden o no, y poco tenemos que ver con eso. Será razón entonces, como dice el viejo Fito, de dejarlo pasar, de darle tiempo al tiempo.

jueves, 2 de junio de 2011

Perspectivas

Pensando en los lugares comunes en los que cada uno de nosotros tiende a sentarse (y teniendo en cuenta las alteraciones que suelen sufrir los mismos), acompañado de una charla con amigos, en donde todo parece resolverse de la manera más simple, empecé a entender y repensar los distintos estados de ánimo por donde circulamos (o donde inconscientemente elegimos ubicarnos) cuando la generalidad a nuestro alrededor es estática, cuando nada cambia. Podemos optar por ser positivos o tener una mirada más optimista (sin dejarnos pisar por el tiempo en esta elección) o por el contrario, pararnos en la vereda de enfrente, al analizar nuestras condiciones recurrentes, cotidianas. Es más, hasta podría intentarse el ejercicio de buscar situarse siempre en un lugar mejor, intentando encontrar de que manera atravesar los instantes con más suficiencia.
Siempre existirán retos, desafíos y piedras en el sendero, más sin ellos, que difícil y monótono se volvería todo.
Pensando esto y a la vez, recordando una querida canción, que reza que "todo depende del cristal con que se mire" entendí que apostar a ganador o sacar un pleno de tanto en tanto quizás no se vislumbre como un imposible y sin deseos de conformismo, tal vez no sea suficiente pero alcance.